¿Qué son los nanoplásticos y cómo afectan a la salud humana?
¿Cómo se introducen plásticos en nuestro organismo?
Los seres humanos estamos expuestos a los microplásticos y los nanoplásticos por diferentes vías. La más clara es la ingesta de alimentos y bebidas: los fragmentos diminutos de este material son absorbidos por diferentes organismos, por lo que terminan en la cadena trófica. Además, están presentes en el agua que bebemos. Por otro lado, también hay microplásticos suspendidos en el aire, que pueden ser inhalados, y en productos como cosméticos y tejidos, por lo que pueden introducirse en el organismo por contacto dérmico.
Debido a su diminuto tamaño, la presencia de los nanoplásticos en nuestro entorno y en nuestro organismo es, todavía hoy, difícil de detectar y de cuantificar. Sin embargo, están desarrollándose nuevos procedimientos. Un estudio elaborado a principios de 2024 por investigadores de la Universidad de Columbia utilizó una técnica llamada microscopía de dispersión estimulada Raman para concluir que, de media, en cada litro de agua embotellada se pueden encontrar cerca de 250.000 partículas de plásticos, la gran mayoría nanoplásticos.
Entre los componentes más frecuentes hallados en el agua embotellada están la poliamida, proveniente probablemente de los filtros con los que se depura el agua, y el tereftalato de polietileno (PET), el material del que están hechas las botellas. No obstante, las técnicas actuales no permiten todavía detectar o analizar la totalidad de los componentes presentes en el líquido, por lo que es imposible estudiar en profundidad el impacto de lo que consumimos.
Lo que sí se sabe desde hace años es que estas partículas son tan pequeñas que pueden penetrar en nuestro organismo y asentarse en diferentes órganos.








