La importancia de ir más allá de la teoría
De acuerdo con ese enfoque, el conocimiento puede tener como consecuencia una mejora de la salud y contribuir a salvar vidas. Y por lo tanto no es un derecho más, sino el que revaloriza y hace viables otros como el acceso a trabajos dignos, especialmente para los grupos más vulnerables como las mujeres en algunos países, migrantes, refugiados o personas pobres.
De hecho, el crecimiento del nivel educativo en el mundo y la garantía de la educación no pueden desligarse de esos grandes desplazamientos humanos que según la ONU irán a más debido a los efectos del cambio climático, sobre todo en los países con menos recursos. Y también por circunstancias coyunturales pero de un enorme impacto, como la provocada por la crisis económica tras el COVID-19.
La importancia del acceso a la educación
La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) se encargada de coordinar los esfuerzos internacionales para impulsar el derecho a la educación y vigilar el cumplimiento del Marco de Acción para la Educación 2030, desde que en 2015 se fijara la hoja de ruta con la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Uno de los 17 ODS, el número cuatro, recoge esa visión del conocimiento como pilar y aspira a “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. De ahí que pueda considerarse una vez más como un objetivo transversal: los demás ODS necesitan en buena medida la enseñanza y la capacitación “para que las personas vivan con dignidad, construyan su trayectoria vital y aporten a las sociedades de las que forman parte”.
En palabras de la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, “lo educativo, como mecanismo para acercarse a los más vulnerables, no puede hacerse esperar. La ayuda humanitaria, por ejemplo, no suele atender las necesidades educativas de los niños y muchos países de acogida no cuentan con los medios necesarios. Por eso es vital invertir en el aprendizaje de los que se desplazan continuamente”.
“Aquí radica la diferencia entre crear mayores problemas o abrir una vía de cohesión y aprovechamiento del potencial humano”, recoge la edición de 2019 del ‘Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo’, que tiene en cuenta todos los movimientos voluntarios y forzados de la población y vincula las agendas del Pacto Mundial de Naciones Unidas (la mayor iniciativa global de responsabilidad social corporativa por la sostenibilidad) y del ODS 4.
Invertir en educación: una prioridad global para las generaciones futuras
Estos esfuerzos combinados suponen un pacto universal que exige una enorme capacidad de coordinación entre países, gobiernos, organizaciones y otros actores como el sector privado. Y donde todo esfuerzo es poco. Según la Unesco, para que las necesidades básicas queden cubiertas en todo el planeta, la cifra que hoy se invierte en educación debería multiplicarse por 10.
La Unesco estima que 84 millones de niños y jóvenes corren el riesgo de seguir sin escolarizar en 2030. Esta cifra supone que solo uno de cada seis países logrará alcanzar el ODS asociado al acceso universal a una educación de calidad para esa fecha si no se adoptan medidas adicionales. La escolarización de los niños y jóvenes es fundamental.
“Se están poniendo en evidencia, y además multiplicando, unas carencias que ya existían. El derecho a la educación es muy claro en cuanto a objetivos, pero no hay recursos suficientes. Por supuesto, las diferencias entre países son enormes, algo que también se está viendo claro, ya que el sistema educativo es igualador en lo académico pero no equitativo en general, explica Alberto Casado, director de Advocacy de Ayuda en Acción.








