¿Qué son los fondos cotizados o ETF y qué ventajas tienen?
Liquidez y transparencia
Pero quizá lo más destacable de los fondos cotizados es su liquidez. Como su propio nombre indica, son fondos que “cotizan” en los mercados de valores y se pueden comprar y vender en bolsa como las acciones de las compañías cotizadas.
Con los fondos de inversión tradicionales (incluidos los indexados) no se puede operar así. Sus participaciones se compran y venden a un precio, conocido como valor liquidativo, que se calcula una vez al día, al cierre del mercado. Por tanto, solo se puede operar con ellos una vez al día a ese precio de cierre. Las participaciones de los fondos cotizados se pueden comprar y vender en cualquier momento de la sesión, al precio al que estén cotizando en ese momento. Cada fondo cotizado tiene, además, un especialista de mercado cuya labor es aportar liquidez al fondo para que se pueda realizar la operativa. Por ello, los ETF son más líquidos que los fondos de inversión tradicionales y, por tanto, más flexibles para operar con ellos.
Finalmente, otra característica de los fondos cotizados es su transparencia. Al replicar un índice, el inversor conoce en todo momento la composición de la cartera (que es la misma que la del índice). Además, tiene a su disposición multitud de información que publican las bolsas de valores, incluidos los precios de compra-venta, volumen de negociación o patrimonio, entre otros.
Los fondos cotizados son vehículos que han ganado protagonismo en los últimos años en las carteras de los inversores institucionales, precisamente por todas estas características: menores costes, liquidez, flexibilidad, diversificación y transparencia.








