Pérdida y desperdicio alimentario: ¿son lo mismo?
Qué es el desperdicio alimentario y por qué ocurre en los hogares
El desperdicio alimentario ocurre cuando los alimentos llegan a los puntos de venta o a los hogares y no se consumen. En países desarrollados, este tipo de desperdicio es más elevado que la pérdida, ya que cuentan con sistemas eficientes para mantener la cadena de frío. Sin embargo, la refrigeración inadecuada en supermercados sigue siendo un problema, especialmente en frutas delicadas como melocotones, que necesitan temperaturas específicas para mantener su calidad.
A nivel mundial, y de acuerdo con la ONU, de los 1.000 millones de toneladas de alimentos que se tiraron en 2022, 631 se desperdiciaron en los hogares. Es decir, el 60 % aproximadamente. Se calcula que en los hogares se desperdician, al menos, 1.000 millones de raciones de comida al día. Así, el destino final de los alimentos en su viaje alrededor del mundo es también el punto en el que más se echan a perder. Esta realidad está muy condicionada por el valor que, como consumidores, damos a la comida.
Pérdida alimentaria: cómo afecta la falta de infraestructura y mano de obra
En los países en desarrollo, la principal causa de la pérdida de alimentos es la falta de infraestructura para mantener la cadena de frío. Se estima que la ausencia de sistemas adecuados provoca la pérdida de 526 millones de toneladas de alimentos al año, lo que sería suficiente para alimentar a 1.000 millones de personas.
Un ejemplo de este problema lo encontramos en las tierras de cultivo de Ruanda, donde los agricultores trabajan con temperaturas superiores a los 30 °C y carecen de medios para enfriar sus cosechas tras la recolección. Esto provoca que los alimentos se deterioren rápidamente durante su transporte, muchas veces sin llegar en buen estado a los mercados. “Es un problema que se agrava con el cambio climático y el aumento de las temperaturas”, añade Natalia Falagán, profesora titular en Ciencia y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Cranfield (Reino Unido),
Otro factor que contribuye a la pérdida de alimentos es la descoordinación entre oferta y demanda. A pesar de los avances tecnológicos, la predicción de la demanda sigue siendo compleja, especialmente bajo las condiciones climáticas cambiantes. Esto provoca que muchos alimentos se produzcan en exceso o se vendan a precios no rentables, quedando desaprovechados.








