Hidrografía o la importancia de saber por dónde suena el río
De hecho, la Organización Hidrográfica Internacional, con sede en Mónaco y el inglés como lengua oficial, declara que trabaja “para garantizar que todos los mares, océanos y aguas navegables del mundo estén levantados y cartografiados, apoyando así la seguridad de la navegación y la protección del medioambiente marino”. En esta línea, coordina las actividades de las oficinas hidrográficas nacionales, establece normas para promover la uniformidad de las cartas y documentos náuticos, publica las mejores prácticas de levantamiento y proporciona directrices para maximizar el uso de la información hidrográfica.
Diferencias entre hidrografía e hidrología
“La hidrografía pone el foco en la representación de un recurso hídrico en el mapa”, insiste la responsable del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible. Para que luego llegue la hidrología, tome los datos, estudie el ciclo del agua y sea capaz de hacer un análisis de su gestión. Queda claro que hidrografía e hidrología no son conceptos sinónimos, pero sí muy complementarios. “La hidrografía nos dice dónde hay un embalse; cómo está de capacidad es cosa de la hidrología”, diferencia la experta. La hidrografía ubica, rastrea, delimita, caracteriza. Sus hallazgos y avances fungen de cimientos sobre los que se asientan otras disciplinas; y resultan fundamentales para una posterior gestión del agua y el territorio, para la navegación, la prevención de desastres naturales o la adopción de medidas de adaptación y resiliencia frente al cambio climático –con la sequía como una de sus manifestaciones más dramáticas–.
Existen otras ciencias estrechamente relacionadas con la hidrografía: la limnología, rama de la ecología centrada “en el estudio ecológico de los ambientes acuáticos continentales (lagos, lagunas, embalses, ríos, arroyos, quebradas) en aspectos físicos, químicos y biológicos”, describe en su web el Museo de Historia Natural de Quito (Ecuador); o la hidrometría, que mide la cantidad de agua que circula por la sección de un río, tubería o canal, según un artículo sobre hidráulica aplicada de la Universidad Nacional de Misiones, en Argentina.
No se puede hablar, a juicio de Carranza Gómez, de características comunes y generales de la hidrografía en España. En realidad, de las de ningún país o región. El caudal, cuenca, vertiente hidrográfica, cauce o lecho, régimen, dinámica, erosión o sedimentación fluvial varían en cada demarcación, “que es un mundo”, y dependen de la climatología o las precipitaciones de un determinado territorio. Nada que ver las vertientes al Atlántico con las del Mediterráneo, por poner solo un ejemplo.








