cómo reducir el desperdicio alimentario desde su origen
Un cambio de paradigma, nuevas legislaciones
La crisis medioambiental, las desigualdades sociales y el aumento de iniciativas que buscan transformar un modelo de consumo ineficaz están sembrando el germen de un cambio de hábitos.
A nivel gubernamental, España cuenta desde marzo de 2025 con la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. Esta busca evitar que se repitan cifras como las de 2023, cuando se desperdiciaron más de un millón de toneladas de alimentos. Entre otras medidas, la ley obliga a los puntos de venta a ofrecer alimentos ‘feos’ o imperfectos.
América Latina ha visto surgir también numerosas iniciativas legislativas en los últimos años. En Colombia, por ejemplo, la ley 1990 (aprobada en 2019) busca prevenir la pérdida y el desperdicio en los diferentes puntos de producción, suministro y venta de alimentos. En Argentina, la ley DONAL incentiva que las empresas reduzcan la cantidad de comida que tiran.
Se trata de iniciativas que buscan facilitar soluciones para un problema estructural. “Creemos que es un paso en la buena dirección. Es importante que exista un marco legal que obligue a todos los actores de la cadena alimentaria a responsabilizarse del desperdicio. Sin embargo, por sí sola, esta legislación no basta. Es necesario un cambio cultural para marcar la diferencia real: valorar más los alimentos, entender su origen y romper con la obsesión por la estética”, señala Muntané.








