cómo se aprovechan los residuos agrícolas
Residuos de frutas para biocombustibles
“La fibra de coco es muy utilizada en la industria del automóvil y como sustrato para agricultura y jardinería”, incide Mercado, que añade los combustibles como otra aplicación al alza de la circularidad de la fruta: debido a su alto contenido en azúcares, tiene mucho que decir en la generación de bioetanol o biobutanol, según indica.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Guanajuato (México) trabaja en la producción de biomasa a partir de residuos agrícolas de frutas y vegetales, para elaborar bioproductos y biocombustibles. Hojas y ramas caídas, restos de poda y de cultivos que se quedan en el campo. “Un 30 % de los residuos agrícolas son destinados como alimentos para el ganado, mientras que otro de los fines es la quema, lo que representa una problemática medioambiental y un deterioro para la tierra de cultivo”, explica el profesor Heriberto Alcocer García, miembro del equipo. En este punto, recuerda que hasta un 37 % de los fuegos que se originan en México se deben a la quema en zonas agrícolas.
Reciclar los residuos agrícolas para mejorar el suelo cultivable
Existe una posibilidad más: el reciclaje o gestión de residuos agrícolas orgánicos, que incluye la incorporación a la tierra de estos restos, lo que también puede interpretarse como economía circular. “Previene el riesgo de erosión, aumenta el contenido en nutrientes del suelo y enriquece la fracción biológica del suelo”, destaca un documento divulgativo publicado por la Junta de Andalucía (España). Aunque “pocas personas campesinas cuentan con las tecnologías necesarias para llevar a cabo el proceso” en el caso de Huanímaro, que es el municipio de Guanajuato donde ha desarrollado el proyecto, admite Alcocer García.
Uno de los objetivos de la investigación en Huanímaro fue concienciar a los agricultores sobre la necesidad de gestionar correctamente sus residuos de frutas y verduras, y que fueran ellos mismos quienes vendieran la biomasa resultante a la biorrefinería. “Todo ello genera un impacto positivo en la sociedad, en el medioambiente, así como en la economía, al ser la biomasa una fuente renovable, que destaca por su facilidad de adaptación”, recalca.








