Qué es la pobreza material y cómo se mide


Causas de la pobreza material

En países desarrollados o regiones con altos ingresos, la pobreza material afecta principalmente a colectivos vulnerables como minorías étnicas, personas migrantes, familias monoparentales, personas con discapacidad o en situación de desempleo. Entre las causas más determinantes se encuentran el elevado precio de la vivienda (especialmente para jóvenes), el coste de la energía, la falta de acceso a la educación y los salarios bajos.

También influyen factores estructurales como los conflictos bélicos, las crisis económicas, la discriminación, las desigualdades socioeconómicas, el cambio climático y la precariedad laboral.

La investigadora Marlén Martínez, del CIESAS (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social), señala que en los años ochenta la pobreza se identificaba casi exclusivamente con la carencia económica y material, medida por los ingresos y la capacidad de satisfacer necesidades básicas; sin embargo, hoy se reconoce su complejidad multifactorial, donde la privación material es solo una parte de un fenómeno más amplio.

Ejemplo de pobreza material: San Simón Zahuatlán (México)

En 2020, San Simón Zahuatlán, en el distrito de Huajuapan (Oaxaca), fue identificado como el más pobre de México. Con aproximadamente 5,000 habitantes, sus ingresos promedio diarios son inferiores a 6,85 dólares estadounidenses, el umbral de pobreza del Banco Mundial para países de ingreso mediano alto como México.

La localidad carece de motores económicos como industria o turismo. Enfrenta rezago educativo, brecha digital, desnutrición, servicios básicos deficientes y hacinamiento. Según Martínez, “los programas sociales del Gobierno son insuficientes”. La mayoría de las familias sobreviven mediante agricultura de subsistencia o migraciones temporales a grandes ciudades, donde se emplean en el sector informal.

Como tienen bajos niveles educativos, no pueden aspirar a trabajos bien remunerados, así que se emplean en sectores informales”, describe Martínez. Limpian los parabrisas de los coches, ejercen de ‘franeleros’ –guardan vehículos a cambio de una propina–, venden dulces y botanas (pequeños platos o picoteo) por la calle, y algunas piden limosna.



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