¿Qué son las inversiones financieras y qué tipos existen?
Inversiones de renta variable
Su principal característica es que, en el momento de la adquisición, no se conoce su posible rendimiento futuro. El motivo es que estas operaciones dependen de distintos factores. Un buen ejemplo de inversión en renta variable son las acciones de empresas, donde hay que tener en cuenta aspectos como la evolución de la compañía o el comportamiento de los mercados, que son muy sensibles a cualquier acontecimiento que pueda afectarles.
Cuando el inversor compra acciones, se convierte en dueño de una parte de la empresa y automáticamente adquiere una serie de derechos. Entre ellos, la obtención de dividendos cuando la empresa obtiene beneficios. Las personas interesadas en invertir en renta variable deben saber que deben hacerlo a través de intermediarios financieros, que son los que ejecutan las órdenes de compra y venta. Entre sus posibles riesgos, la CNMV advierte acerca de la incertidumbre asociada a estas inversiones y recuerda que no tienen plazo de vencimiento. Es decir, la operación finaliza cuando hay una venta de las acciones.
Fondos de inversión
Los fondos de inversión son un instrumento de ahorro que reúne un patrimonio colectivo, formado por las aportaciones de un número variable de inversores. Estas aportaciones se invierten en diversos instrumentos financieros como pueden ser acciones, valores de renta fija, derivados o una combinación de estos y su gestión se encomienda a una sociedad gestora.
Al invertir en fondos, es recomendable contar con un equipo profesional que analice el mercado en busca de oportunidades de generar la máxima rentabilidad a sus aportaciones. esta va a depender, en gran parte, del tipo de fondo que se elija y, por ende, del riesgo que se asuma (con la elección que se haga). Ambos, y en todos los casos, se sustentan sobre el perfil que tenga el inversor (factor que también va a influir en la rentabilidad), pudiendo ser:
- Perfil conservador: Son inversores que admiten un nivel de riesgo muy bajo. Centran sus inversiones en activos de renta fija como bonos del Estado y activos de renta variable con poca volatilidad, es decir, compañías de elevada capitalización solventes y estables.
- Perfil moderado. Este inversor admite un nivel de riesgo más alto que el conservador, pero siempre busca la estabilidad en sus operaciones. Compagina activos de renta fija junto con activos bursátiles para equilibrar el riesgo de activos más volátiles con otros de menor volatilidad.
- Perfil decidido. Su exposición al riesgo es elevada, como también su tolerancia a las pérdidas; busca rentabilizar al máximo sus inversiones. Es un tipo de inversor que soporta volatilidades elevadas, por lo que es importante tener una cartera diversificada para reducir la exposición a pocos activos. Suelen ser inversores con más conocimiento y experiencia en los mercados financieros que los de menor aversión al riesgo.
Antes de invertir en este tipo de productos hay que tener en cuenta factores como su volatilidad (posibles oscilaciones del precio respecto a su media), su duración y la estrategia de inversión, que ayuda a hacerse una idea del nivel de riesgo máximo y mínimo en el que puede ocurrir.
Productos híbridos
Tienen algunos aspectos propios de la renta fija y otros de la renta variable. Los principales productos de este tipo son las participaciones preferentes y las obligaciones y bonos convertibles.
En el primer caso, según explica la CNMV, se trata de un instrumento complejo, “cuyo emisor, tratándose de una entidad de crédito, suele reservarse el derecho a amortizar las participaciones a partir de los cinco años”. La rentabilidad de las participaciones preferentes es fija, en un primer periodo, y variable durante el resto de vida del producto. Sin embargo, no está garantizada, “ya que queda sujeta a la existencia de beneficios distribuibles”, expone la CNMV.
En el caso de los bonos convertibles y/o canjeables, el titular tiene derecho a cambiarlos por acciones de la entidad emisora. Según la CNMV, “la diferencia entre canje y conversión estriba en que, en el primer caso, la transformación en acciones se realiza mediante entrega de acciones viejas que forman parte de la autocartera del emisor, mientras que, en el segundo, se entregan acciones nuevas”.
Productos derivados
Los productos derivados son una inversión cuyo valor depende de la evolución de los precios de otro activo subyacente. Los derivados constituyen un contrato, según explica BBVA Asset Management, con las siguientes características:
- Su liquidación se realiza en una fecha posterior.
- Se debe establecer un monto nacional objeto del contrato y las condiciones de pago.
- Dependiendo de si se ha celebrado en el mercado mostrador o la Bolsa de Valores local, se puede requerir o no una inversión neta.
Entre los tipos de productos derivados se encuentran los futuros, warrants, opciones, etc.
Productos estructurados
Los productos estructurados suponen la unión de dos o más instrumentos financieros en una sola estructura. Habitualmente, se trata de un producto de renta fija con uno o más derivados. Según su formato puede clasificarse en:
- Depósitos estructurados: con garantía de capital a vencimiento.
- Fondos: con o sin garantía de capital a vencimiento.
- Nota o Bono estructurados: con o sin garantía de capital a vencimiento.
- Contrato Financieros: con riesgo de capital a vencimiento.
Ante la gran variedad de opciones que existen, para conseguir acertar con el producto que se elija, lograr las metas financieras que cada uno se proponga y planificar el futuro, conviene dar estos pasos.








