claves para implementarlo con éxito
Las compras o licitaciones responsables son aquellas que minimizan los impactos ambientales y sociales. Estas también promueven buenas prácticas en ética y derechos humanos, según define la Asociación Francesa de Normalización, AFNOR. Y el primer paso para que las adopte una compañía es “hacer una reflexión profunda sobre los cambios que quiere conseguir en cada uno de los pasos del proceso de compras”. Esto es lo que recomienda la guía ‘Creación de valor a través de la compra responsable‘, elaborada por Mahou San Miguel, ISS y Fundación Adecco junto con la consultoría KPMG.
En otras palabras: la secuencia de planificación, definición de los requisitos y la selección inicial de proveedores. También la elección de la estrategia de compra, concurso, evaluación de productos y servicios, preparación, finalización y gestión del contrato.
Es importante identificar qué aspectos en materia de sostenibilidad y responsabilidad corporativa hay que tener en cuenta o guardan relación con el modelo de compra”, acota la guía. Y qué cuestiones deben cumplir los proveedores de esa empresa respecto a, por ejemplo, los derechos humanos, sistemas de integridad y ética o comportamiento medioambiental. “Hemos de analizar el impacto de estas compras en la triple cuenta de resultados. Hay que considerar al mismo nivel las implicaciones financieras, su impacto social y ambiental durante todo el ciclo de vida del producto o servicio”.
Qué beneficios aporta un programa de compras responsables
El estudio insiste en que, en materia económica, el precio ya no es el criterio exclusivo. También hay que considerar, además del ciclo de vida, la transparencia en las operaciones e intangibles como la reputación. En el objetivo medioambiental es clave reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la gestión eficiente de recursos como el agua o la energía, o la reutilización y el reciclaje. Mientras que en el social, destacan la promoción responsable del empleo y la diversidad, el cumplimiento de los derechos sociales y laborales, la accesibilidad y la inclusión social.
Asimismo, el informe alienta a colaborar con fundaciones, asociaciones y centros especiales de empleo. Todas ellas deben responder a un doble objetivo. El primero, ofrecer productos y servicios en un mercado libre y abierto. El segundo, cumplir su misión principal de carácter social. Esta no es otra que ofrecer oportunidades, desarrollar y mejorar la empleabilidad de las personas con discapacidad”.








