Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer: un desafío permanente
A pesar de que cada 25 de noviembre se reivindica esta lucha en casi todo el mundo, las cifras que aporta Naciones Unidas siguen siendo escalofriantes. A escala global, el 35% de las mujeres (una de cada tres) ha experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima o violencia sexual perpetrada por una persona distinta de su pareja. Esta cifra no incluye el acoso sexual. Algunos estudios nacionales muestran que la proporción puede llegar al 70 % de las mujeres, y que las tasas de depresión, abortos e infección por VIH son más altas en las mujeres que han experimentado este tipo de violencia frente a las que no la han sufrido. Una mujer o niña es asesinada por alguien de su familia cada 11 minutos. Menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan algún tipo de ayuda.
Tal y como reconoce la ONU, no todos los tipos de violencia contra las mujeres son iguales, pero sí todos deben tratarse desde una perspectiva psicológica, puesto que dejan una huella mucho más negativa y duradera incluso que la física.
Medidas para reducir la violencia contra la mujer
En España, la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género de diciembre de 2004 dio inicio a una frenética actividad legislativa que nos ha aproximado al objetivo de la igualdad entre hombres y mujeres. Pero aún queda muchísimo camino por recorrer.
Una de las formas de violencia más reciente hacia la mujer es la que se hace a través de internet en todas sus formas, especialmente vía redes sociales, que reproduce esquemas de género, relaciones asimétricas y violencias machistas del mundo ‘offline’. El riesgo de sufrir acoso en las redes es mayor entre las mujeres jóvenes y adolescentes, a las que muchas veces les cuesta verbalizar o compartir ese acoso: comentarios peyorativos hacia su físico, insultos, difusión de imágenes íntimas, vejaciones públicas… Las formas son muy variadas.
Es cierto que hoy hay una mayor visibilidad sobre las formas de violencia hacia las mujeres y las niñas que hace diez años, lo que ayuda a nivel educativo y de concienciación social contra muchos delitos machistas. “Sin embargo, es insuficiente la atención que se ha puesto y se sigue poniendo en la creación de herramientas de análisis e intervención sobre los entramados normativos bajo los que subyace el patriarcado, los cuales encuentran en la escuela un conductor”, señala Ramón González-Piñal Pacheco, profesor del Máster Universitario en Prevención e Intervención Psicológica en Problemas de Conducta en la Escuela de la Universidad Internacional de Valencia. Porque no hay duda de que la educación dentro de la familia y en el entorno escolar desde edades tempranas es una de las fórmulas más infalibles para ir mitigando este desgarrador problema que llevan las mujeres sufriendo a lo largo de los años para que jamás vuelva a haber más hermanas Mirabal en el mundo.
Renovar el compromiso global
Erradicar la violencia contra las mujeres requiere, por tanto, avanzar hacia soluciones prácticas. Es fundamental fortalecer las políticas públicas que aborden no solo la atención a las víctimas, sino también la prevención de la violencia a través de programas educativos, campañas de concienciación y un acceso equitativo a la justicia. Estos esfuerzos deben ser integrales, involucrando a todos los sectores de la sociedad para desmantelar las raíces estructurales de la desigualdad. Solo mediante la acción colectiva se podrá dar un paso firma hacia una sociedad libre de violencia de género.








