cuatro consejos para no caer en los fraudes online
Inteligencia artificial: ataques más creíbles y difíciles de detectar
El impacto de la inteligencia artificial en la evolución del fraude digital fue otro de los aspectos analizados por los expertos. Carlos Seisdedos, CEO de Magneto INTelligence, alertó de que los ciberdelincuentes están utilizando la información que los propios usuarios comparten en redes sociales para diseñar ataques altamente personalizados. A ese conocimiento previo, añadió, se suman herramientas de IA generativa capaces de producir vídeos, audios o mensajes que imitan voces, estilos y comportamientos reales. “Los ataques son cada vez más milimétricos”, advirtió.
En la misma línea, Javier Calahorra, CISO de BBVA en España, cuestionó la idea extendida de que los fraudes afectan principalmente a personas con menor cultura digital. “Tendemos a pensar que hay perfiles más vulnerables, personas menos tecnológicas o más sénior, pero la realidad es que no depende tanto de eso, sino del contexto y del tipo de fraude”, explicó. Según Calahorra, cualquier puede verse comprometido si coinciden factores como la prisa, la confianza o la carga emocional.
El responsable de ciberseguridad celebró las nuevas medidas regulatorias que limitan la suplantación de números en llamadas y SMS, pero insistió en la importancia de acelerar su implementación, supervisar de forma rigurosa su cumplimiento y garantizar una cooperación real entre instituciones, empresas y operadoras. Y añadió que es necesario un cambio de mentalidad: “Siempre hablamos de la persona como el eslabón débil de la cadena, pero hay que transformar ese concepto. Tenemos que ser el eslabón fuerte, la primera línea de defensa”. Para Calahorra, estar mejor preparado ayuda ante los retos que plantea el avance tecnológico.
Hábitos digitales seguros: la primera barrera de protección
Más allá de la tecnología y de la evolución de las técnicas de fraude, los expertos coincidieron en que la prevención comienza por el comportamiento cotidiano de los usuarios. Reconocer señales de alerta, mantener la calma ante una solicitud inesperada o poner en duda un mensaje urgente se ha convertido en parte esencial de la autoprotección digital.
Seisdedos y Calahorra resumieron tres pautas clave para reducir el riesgo: controlar la información que compartimos en redes sociales y activar el doble factor de autenticación en todos los servicios posibles, verificar cualquier interacción sospechosa a través de los canales oficiales y desconfiar de la urgencia, los premios inesperados o las ofertas demasiado buenas para ser ciertas.
Estas recomendaciones, buscan impulsar una relación más consciente y crítica con el entorno digital. No se trata de saber más de tecnología, sino de incorporar pequeños hábitos para frenar el éxito de los ataques. Cada gesto suma.








