Cómo las infraestructuras sostenibles mejoran la vida en zonas rurales
Impacto social y económico de las infraestructuras en zonas rurales
En el sentido amplio de la palabra, tal como la define la Real Academia Española, las infraestructuras son el conjunto de elementos, dotaciones o servicios necesarios para el buen funcionamiento de un país, de una ciudad o de una organización. Estas son sostenibles en la medida que permiten minimizar su impacto ambiental y/o maximizar sus beneficios sociales y económicos. Aunque no existe una definición única, para el Banco Interamericano de Desarrollo, las infraestructuras sostenibles deben diseñarse ajustándose al contexto local y considerando las preferencias y necesidades de la población, proporcionar servicios eficientes y ser duraderas. Además, ser sostenible también implica asegurar los recursos financieros necesarios para construir y mantener la infraestructura durante su vida útil y entender la dinámica política e institucional para garantizar que los proyectos sobrevivan en el tiempo.
“Las infraestructuras sostenibles destacan, en particular, por tres atributos”, señala Mónica López, consultora independiente y experta en infraestructuras. “Su durabilidad y resiliencia, donde el buen diseño, la elección de las técnicas constructivas y la selección de los materiales reducen la necesidad de un mantenimiento intensivo, disminuyendo así el impacto ambiental y los costos a lo largo de su ciclo de vida; la inclusión social y sus beneficios comunitarios, impactando positivamente en las comunidades locales, priorizando su bienestar y su calidad de vida, fomentando la equidad y proporcionando acceso a recursos y oportunidades; y su funcionalidad, ya que deben estar diseñadas para cubrir una necesidad identificada de forma eficaz y al mínimo coste posible para los usuarios”.
Para López, que fue hasta hace poco coordinadora de la Unidad de Transportes del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), las infraestructuras sostenibles pueden tener un impacto muy significativo en el desarrollo rural en la medida en que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, promueven el crecimiento económico local y protegen el medioambiente. Además, no solo cubren las necesidades básicas de las comunidades rurales, sino que también generan oportunidades económicas y contribuyen a la resiliencia de los entornos frente a los nuevos desafíos.








