Marie Curie, la científica que transformó la física con la radiactividad
El hallazgo del polonio y el radio
Pierre lo vio tan claro que abandonó sus propias investigaciones para centrarse en ayudar a Marie y, juntos, enseguida descubrieron dentro de la pecblenda dos nuevos elementos: el polonio y el radio, a cada cual más radiactivo. Para obtenerlos en cantidad y poder estudiarlos, invirtieron sus ahorros en toneladas de pecblenda y las guardaron en un cobertizo prestado y con goteras. Allí se iban, al terminar su jornada de profesores, a machacar y a deshacer con ácidos el mineral.
Era un trabajo duro, en medio de gases tóxicos y productos radiactivos cada vez más puros. Cinco años después, las toneladas de mineral se habían quedado en 0,1 gramos de sal de radio, tan radiactiva que brillaba en la oscuridad y les producía quemaduras. Marie Curie ya podía presentar su tesis, que fue la más rentable de la Historia, pues le dio el título de doctora y además dos premios Nobel: el primero ese mismo año (1903), compartido con Becquerel y su marido; y el segundo fue en solitario (1911), pues Pierre había fallecido cinco años antes atropellado por un coche de caballos.








