¿Qué son las finanzas conductuales y cómo usarlas para invertir mejor?
Finanzas conductuales y sostenibilidad: decisiones con impacto social
“Los modelos científicos que se habían utilizado históricamente para estudiar sistemas económicos y financieros se basaban fundamentalmente en las matemáticas. Sin embargo, quienes toman las decisiones de inversión o de financiación son humanos con limitaciones cognitivas y emociones. Las finanzas conductuales introducen estos dos grandes aspectos humanos en los nuevos modelos financieros.
Gracias a ello, podemos estudiar, de una forma mucho más aproximada a la realidad, las consecuencias que tendrían diferentes políticas y sistemas financieros en caso de implementarse. Por ejemplo, se ha visto que los seres humanos, en general, estamos dispuestos a perder algún beneficio si con ello se benefician otras personas de grupos con los que empatizamos.
Las finanzas conductuales están estudiando sistemas que potencien estos comportamientos para avanzar en un mundo más sostenible”, explica Irene Comeig, directora del master en Corporate Finance Research+Cashlab del departamento de Finanzas de la Universidad de Valencia y autora del estudio ‘Aprender finanzas conductuales experimentando’.
¿Qué es la teoría del autocontrol en las finanzas conductuales?
Robert J. Shiller fue uno de los ganadores del Premio Nobel de Economía de 2013 y es también uno de los más brillantes autores de la corriente de las finanzas conductuales o del comportamiento, junto con Richard H. Thaler, otro de los galardonados, este en 2017. Hay quienes dicen que un 6 % de los ganadores del Nobel de Economía están especializados en este tipo de finanzas.
Thaler y Hersh Shefrin, este último profesor de la Universidad de Santa Clara (EE. UU), propusieron una teoría económica del autocontrol, que describe fenómenos económicos a partir de la incapacidad de las personas para controlar sus impulsos. Si somos capaces de coger un billete tirado en la acera deberíamos serlo también de resistir el impulso de gastarlo. Es decir, no todo lo que somos capaces de conseguir hay que gastarlo por el hecho de haberlo conseguido. De ahí nace la importancia de ahorrar.
En la reciente crisis financiera causada por la COVID-19 muchos inversionistas entraron en pánico y vendieron las acciones de sus carteras en masa. Sin embargo, gracias a una situación económica más favorable, los mercados se recuperaron. Esto significa que si estos inversionistas hubieran mantenido el autocontrol habrían perdido menos de lo que perdieron.
Así lo explica Fernando Javier Crecente Romero, director de Emprendimiento en la Universidad de Alcalá de Henares y profesor en el departamento de Economía y Dirección de Empresas: “Las finanzas conductuales consideran cómo toman las decisiones los inversores de forma individual, pero también de manera colectiva, dentro de un contexto determinado.
Su importancia radica en que supera el enfoque tradicional de racionalidad y se da un mayor peso a la figura humana del inversor. Ejemplos de esto pueden encontrarse en el precio esperado de las acciones: una ampliación de capital de una empresa generará comportamientos en los inversores que afecten al precio de venta de la acción. También se dan estas situaciones en el caso de las relaciones entre gestores y accionistas: cómo las motivaciones personales de los gestores pueden afectar a las relaciones con los socios, por ejemplo”.
Sin embargo, no olvidemos que, como toda corriente, esta también recibe críticas. Son las de quienes no entienden por qué no se tiene en cuenta que los propios individuos pueden aprender gradualmente de sus errores y, por lo tanto, reconocer instintivamente la aparición de elementos no racionales en sus decisiones. El psicólogo canadiense-estadounidense Albert Bandura fue uno de los fieles defensores de esta corriente.








