Qué es el biodiseño y por qué está transformando la sostenibilidad
La Universidad de los Andes define el biodiseño como la disciplina innovadora que fusiona la creatividad del diseño con el poder transformador de las biotecnologías y los conocimientos de las ciencias naturales. Permite utilizar organismos o procesos biológicos directamente, a través de la biotecnología, o inspirarse en la naturaleza para emular su funcionamiento, mediante la biomímesis. De este modo, nos invita a observar la naturaleza y a buscar en ella inspiración para abordar retos locales y globales como reducir la huella de carbono de los materiales.
“Se trata de un enfoque interdisciplinario que combina creatividad, ciencia y sostenibilidad”, explica Giovanna Danies Turano, bióloga, microbióloga y profesora asociada en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes. “Hoy, más que nunca, tenemos una gran responsabilidad con nuestro planeta y nuestra sociedad. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible estableció 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con el propósito de promover la paz y la prosperidad para las personas y el planeta, enfrentando el cambio climático y protegiendo los ecosistemas marinos y terrestres. Sin embargo, aún estamos lejos de alcanzar esas metas”.
“Ya no basta con ser sostenibles ni con equilibrar lo ambiental, lo social y lo económico. Debemos ir más allá: mejorar nuestros sistemas, regenerar los entornos naturales, agregar valor social y resignificar los empleos en un mundo donde la inteligencia artificial está transformando múltiples industrias. El biodiseño representa una vía concreta para lograrlo”, explica la profesora de la universidad colombiana.
Ejemplos de biodiseño
El último ‘Informe de Evaluación de la Amazonía’, que sintetiza toda la investigación científica sobre esta región, deja una conclusión muy clara: para evitar que la gran selva del mundo alcance un punto de no retorno debido a problemas como la deforestación o la minería, es fundamental combinar ciencia y conocimiento indígena. Y no es la única publicación científica que llega a la misma conclusión: cada vez está más claro que debemos inspirarnos en la naturaleza y en su cuidado para encontrar soluciones a los problemas medioambientales.
Numerosas empresas e iniciativas de todo el planeta están trabajando para ofrecer opciones desde el biodiseño. Un caso destacado es el de NanoFreeze, una compañía colombiana que ha diseñado un sistema para refrigerar de forma natural gracias a proteínas nucleadoras de hielo derivadas del fitopatógeno ‘Pseudomonas syringae’. “Estas proteínas, que de manera natural inducen la formación de cristales de hielo en los tejidos vegetales, se han adaptado biotecnológicamente para optimizar los procesos de refrigeración. Actualmente, empresas como Snomax las emplean para producir nieve artificial en estaciones de esquí cuando las condiciones climáticas no son lo suficientemente frías para generar nieve natural”, explica Danies.
“Estas proteínas, que hoy se sintetizan a gran escala, se combinan con nanopartículas para favorecer la formación de hielo a temperaturas comprendidas entre 2 y 4 °C. Gracias a ello, NanoFreeze logra un ahorro energético significativo y ofrece una alternativa innovadora para mantener la cadena de frío en el transporte de vacunas hacia zonas remotas de Colombia, contribuyendo así a mejorar la eficiencia logística y fortalecer la salud pública”, añade Danies.
Otro ejemplo es E.biodye, que propone una alternativa revolucionaria al teñido textil, uno de los procesos más contaminantes de la industria de la moda. Mientras los métodos tradicionales consumen grandes cantidades de agua y generan vertimientos tóxicos, E.biodye emplea microorganismos modificados para producir tintes ecológicos, reduciendo el consumo de agua y la contaminación. Además, utiliza temperaturas mucho más bajas que las del proceso tradicional con azúcares simples en lugar de intermediarios derivados del petróleo, lo que reduce también las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).








