Inteligencia artificial en la cadena alimentaria: reducir el desperdicio
Hacia un sistema alimentario conectado y eficiente con IA
Para el coordinador del área de procesos eficientes y sostenibles de AZTI, en el futuro la inteligencia artificial estará integrada en toda la cadena alimentaria como un ‘sistema nervioso digital’ que hará el proceso más inteligente, conectado y circular. En logística, vaticina, la IA permitirá prácticamente eliminar las ineficiencias: camiones autónomos y almacenes automatizados decidirán rutas y manejos que garanticen que cada alimento llegue a un destino útil.
“En clasificación de productos frescos, combinaremos sensores por espectroscopia con otros bioquímicos para evaluar calidad en segundos y prolongar la vida útil segura de cada producto. Y en redistribución de excedentes, plataformas de IA emparejarán oferta y demanda al instante. En resumen, la IA será clave para hacer realidad el paradigma de cero desperdicio”, señala.
Combinada con tecnologías emergentes como la impresión 3D de alimentos, la agricultura vertical o las cocinas inteligentes, “la IA será el motor de un sistema alimentario más eficiente, resiliente y sostenible, donde cada alimento producido tenga un destino útil y se minimicen las pérdidas en todas las etapas”, concluye el experto del centro de investigación AZTI.
Beneficios de aplicar la IA en la industria alimentaria
Los beneficios de incorporar IA en la cadena alimentaria son múltiples y afectan a todas las áreas de la industria, desde la económica, la ambiental o la logística:
- Eficiencia económica. Disminuyen pérdidas, se optimiza transporte y almacenamiento, se reduce la necesidad de sobreproducción, se aprovechan productos antes descartados. Esto mejora la rentabilidad para productores, distribuidores y minoristas.
- Sostenibilidad ambiental. Menos desperdicio significa menos uso de agua, energía y suelo; menos emisiones por transporte innecesario o desechos orgánicos; y menor presión sobre recursos naturales.
- Equidad social. Los alimentos rescatados pueden enviarse a quienes los necesitan a través de bancos de alimentos, comedores sociales y comunidades vulnerables.
- Eficiencia logística y de recursos. Las rutas optimizadas, la distribución inteligente, la entrega rápida y el mejor aprovechamiento del vehículo disminuye costes y emisiones en el transporte.
- Calidad y salud. La clasificación precisa asegura que los alimentos distribuidos sean seguros y nutritivos, incluso si no cumplen criterios estéticos.
- Resiliencia del sistema alimentario. Un sistema alimentario apoyado en datos, flexibilidad y cooperación puede adaptarse mejor a crisis climáticas, logísticas y sanitarias, reducir pérdidas y mejorar la seguridad alimentaria.








