¿Qué es el ‘smart traffic’? Tecnología que transforma la movilidad urbana


Cuáles son las ventajas y los desafíos del tráfico inteligente

El principal beneficio del tráfico inteligente es la mejora significativa de la eficiencia y la seguridad de la movilidad urbana. El ‘smart traffic’ disminuye los atascos, la duración de los desplazamientos y las emisiones contaminantes. Esta gestión más precisa y adaptada del tráfico “redunda directamente en ahorro económico y en la salud de los ciudadanos”, sostiene Tavares. “Además, facilita una respuesta más rápida ante incidentes y abre la puerta a servicios avanzados como la priorización del transporte público o la integración progresiva de vehículos conectados y autónomos”, añade el investigador español.

Cada vez son más los estudios que relacionan una gestión inteligente del tráfico con la reducción de enfermedades y muertes asociadas a la contaminación urbana. En este artículo de 2022, investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), perteneciente al CSIC, resumen cómo afecta el tráfico rodado a la salud de la población (enfermedades respiratorias, cardiovasculares y mortalidad prematura) y qué ventajas sanitarias pueden obtenerse aplicando intervenciones de gestión del tráfico.

Los expertos del IDAEA no solo destacan el volumen de vehículos en las grandes ciudades, sino la manera en la que circulan (tráfico lento, paradas frecuentes y aceleraciones), lo que incrementa las concentraciones contaminantes. Y recomiendan mejorar la fluidez del tráfico, la reducción de los tiempos de viaje, la reorganización de la circulación y la priorización de determinados flujos de tráfico.

Entre los desafíos que plantea el tráfico inteligente se encuentra la necesidad de infraestructuras de comunicación fiables y de baja latencia, la interoperabilidad entre sistemas y fabricantes, y la gestión segura y ética de los datos, especialmente en lo relativo a la privacidad. “Desde el punto de vista de la investigación, otro reto clave es garantizar que estos sistemas funcionen de forma robusta en entornos reales, altamente dinámicos y heterogéneos, donde la cooperación entre vehículos e infraestructuras no siempre puede darse por supuesta”, comenta Tavares.

Además, la integración de los vehículos autónomos con los tradicionales para garantizar la comunicación entre vehículos con distintos niveles de automatización es otro de los principales retos.

El futuro del ‘smart traffic’

El ‘smart traffic’ ya no es un concepto futurista. “En Europa, la directiva sobre sistemas inteligentes de transporte (ITS) está impulsando la adopción de tecnologías que impacten en la movilidad urbana. Ciudades como Berlín, París, Ámsterdam, Estocolmo, Barcelona o Madrid están integrando ITS con resultados tangibles”, dice el catedrático de la UPV. Y en América Latina destaca el caso de Medellín (Colombia), donde un sistema de movilidad inteligente ha acortado los tiempos de desplazamiento y los accidentes. “Santiago de Chile gestiona miles de semáforos incorporando tecnología para mejorar la velocidad media de circulación y reducir las emisiones”, explica.

Para este investigador, con más de 600 artículos publicados sobre redes ‘ad hoc’ y vehiculares, drones, ciudades inteligentes e Internet de las Cosas, el ‘smart traffic’ acabará por convertirse en un “habilitador clave de la movilidad urbana más equitativa, segura y centrada en las personas”. En el futuro, según su criterio, permitirá anticipar el tráfico antes de que se produzcan problemas y facilitará la convivencia e integración de nuevos modos de transporte: vehículos autónomos, micromovilidad o movilidad bajo demanda. “Desde el punto de vista de la seguridad, ayudará a disminuir los accidentes mediante alertas cooperativas y gestión proactiva de situaciones de riesgo”, sostiene.

Todas estas tecnologías asociadas al ‘smart traffic’ “no son una solución milagrosa”, argumenta Tavares, puesto que la capacidad física de las vías sigue siendo limitada. Su eficacia real depende de políticas que fomenten el uso del transporte público y otras modalidades de transporte sostenible. “Hay que garantizar a la vez tiempos de viaje competitivos y fiables para los usuarios”, concluye.

¿Para qué sirve el tráfico inteligente?

El objetivo principal del ‘smart traffic’ es hacer que los sistemas de movilidad urbanos sean más eficientes, seguros y sostenibles. Entre sus usos más relevantes se encuentran:

  • Optimización del flujo vehicular: ajustar automáticamente los semáforos según las condiciones reales del tráfico para reducir atascos y tiempos de espera.
  • Reducción de emisiones: al minimizar los tiempos de viaje y las paradas innecesarias, se reduce la cantidad de combustibles quemados y, por ende, las emisiones contaminantes.
  • Mejor respuesta en emergencias: dar prioridad en tiempo real a vehículos de emergencia para que puedan llegar más rápido.
  • Mejor información al usuario: proporcionar datos actualizados sobre congestión, tiempos de viaje o servicios disponibles (autobuses, trenes, etc.).
  • Integración intermodal: coordinar diferentes modos de transporte —como autos, buses, bicicletas, scooters o tranvías— para una movilidad más fluida y sostenible.



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