¿Cómo ayudan los satélites a mitigar el impacto del cambio climático?
Cómo la inteligencia climática valida los compromisos climáticos y los informes ESG
Las fugas de metano a través de toda la cadena de extracción y procesamiento de petróleo y gas natural son una de las grandes fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero. Según datos recién publicados en Science, solo en 2023 liberaron 8,3 millones de toneladas de metano a la atmósfera. Para poner fin a estas fugas, es clave contar con información en tiempo real y a una escala geográfica reducida que permita identificar la instalación donde se está produciendo el problema.
Por ejemplo, el 4 de octubre de 2024, pocos meses después de su lanzamiento, el Tanager-1 detectó una potente emisión de metano en un punto concreto de la llamada cuenca pérmica, la mayor reserva de combustibles fósiles de Estados Unidos. Tras advertir a los reguladores y a la empresa responsable y mostrarles los datos concretos, la fuga de metano fue solucionada por completo.
Sin embargo, cerrar el grifo de un escape de metano no es la única forma en que la tecnología satelital puede ayudar a las empresas a avanzar en la lucha contra el cambio climático. “Los satélites ofrecen una visión más precisa de dónde se generan las emisiones a lo largo de la cadena de suministro y cuánto procede de cada instalación”, señalan desde CarbonMapper. Esto permite reforzar la trazabilidad, incluir información precisa y necesaria en los informes ESG (environmental, social and governance, por sus siglas en inglés; equivalente a los términos ambiental, social y de gobierno) y validar los compromisos climáticos de las empresas delante de los accionistas, las autoridades, los empleados y otros grupos de interés.
“Entre las limitaciones actuales está traducir las observaciones satelitales a los formatos que utilizan las empresas en sus informes, así como la integración de múltiples fuentes de datos”, añaden desde la organización de inteligencia climática. “Además, muchos de los ejecutivos responsables de tomar las decisiones todavía están aprendiendo a interpretar y utilizar estos datos, lo que requiere capacitación específica”.








