Ejemplos de financiación de impacto social: casos reales
Ejemplos de financiación de impacto social en agricultura sostenible
Setecientos pequeños productores de cacao de la provincia dominicana de Monte Plata reciben apoyo para ser más sostenibles, evitar la deforestación y acceder a los mercados europeos. Es un proyecto de Codespa, organización no gubernamental de cooperación para el desarrollo que trabaja en todo el mundo, con actuaciones transformadoras de tipología muy diversa, y de la mano de ONGs locales. Este proyecto durará hasta 2026 y ha recibido una subvención de 945.000 euros de la Unión Europea.
“La Agencia Española de Cooperación y la Unión Europea son nuestras principales fuentes de financiación”, explica Diana Patricia Borrero, responsable de la delegación Caribe de Codespa. El donante recibe informes periódicos sobre el avance del proyecto –actualmente a un 70% de implementación– y sobre sus impactos positivos, tanto los previstos como algunos sobrevenidos durante la ejecución. Su fuerte componente tecnológico –’blockchain’ y geolocalización de los cultivos– ha logrado que campesinos completamente analógicos, como el señor Rufino, ahora manejen con soltura WhatsApp, aporta Borrero.
“Lo más difícil es el seguimiento. Las subvenciones son un punto de partida, que permiten unos resultados, dar los primeros pasos del camino”, reflexiona Borrero. “Hemos dado seis pasos, pero ¿quién va a acompañar los 14 que faltan?”, se pregunta. Por ello, su delegación ya anda buscando financiación para una segunda fase de su proyecto.
Ejemplos de financiación sostenible en conservación y turismo
Este proyecto de turismo y conservación pretende el desarrollo sostenible, a través del ecoturismo, de las tres comunidades rurales adyacentes a un área clave de biodiversidad amenazada. Subvenciona, con algo más de 320.660 dólares estadounidenses, CEPF –Critical Ecosystem Partnership Fund–, iniciativa conjunta de conservación de la biodiversidad de la Agencia Francesa de Desarrollo, Conservation International, la Unión Europea, el Fondo para el Medioambiente Mundial, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial.
“Un proyecto con varios donantes se hace más complejo, por la diversidad de instrumentos, y porque cada donante tiene su propio lenguaje”, reconoce Borrero. En estos casos, la información tiende a duplicarse o incluso triplicarse, y el proceso hasta alcanzar la financiación resulta más costoso.
Borrero observa que las instituciones públicas están dejando de financiar actuaciones “tradicionales”, que impactan en una comunidad concreta. Y se están volcando en aquellas que suponen cooperación entre países, Sur-Sur y entre pares, así como las que potencian una mayor implicación del propio donante en su implementación. “Son proyectos cada vez más grandes y complejos”, advierte que requieren estructuras administrativas mayores por parte de las entidades receptoras del dinero.
Ejemplos de financiación de impacto en educación y empleo
Codespa desarrollará, hasta 2026, clubes de ciencias STEM y un programa de formación en medioambiente y emprendimiento verde entre 300 estudiantes de centros de educación pública y otros 300 jóvenes en situación de vulnerabilidad en Tánger (Marruecos). Lo hará gracias a financiación privada, en concreto de la empresa Teknia. La ONG observa un aumento de ayudas a sus proyectos procedentes de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de una empresa.








