cuándo dar el salto a una sociedad limitada y por qué hacerlo
Un profesional se da de alta como autónomo, su actividad se afianza, sus ingresos empiezan a crecer. Hasta que, llegado un cierto punto, se plantea si seguir tributando como trabajador independiente o es preferible constituir una Sociedad Limitada (SL). Este es, de hecho, una de las encrucijadas clásicas en el emprendimiento por cuenta propia.
Cuándo pasar de autónomo a SL y en qué casos compensa
Para el asesor y auditor fiscal Rafael Marquina, la segunda es una opción interesante desde un punto de vista fiscal. Sobre todo, cuando pretendes “reinvertir los beneficios para hacer crecer el negocio o para realizar otro tipo de inversiones”. ¿Cuándo hacerlo? Cada caso es distinto y debe estudiarse de manera cautelosa y personalizada. Pero, como tendencia general, los beneficios fiscales empiezan a notarse “a partir de los 40.000 euros de beneficios anuales”, apunta Marquina.
Coindice, David Bartrina, miembro de la Comisión Fiscal del Colegio Oficial de Gestores de Cataluña: “El salto a la SL hay que darlo cuando se alcanza la franja de entre 40.000 y 60.000 euros anuales, dado que el IRPF de los autónomos es un impuesto progresivo, mientras el Impuesto Sobre Sociedades tiene unos tipos fijos”.








