¿Cómo protege la biodiversidad la Bóveda Global de Semillas de Svalbard?
Por su naturaleza, el banco solo abre sus puertas para recibir semillas. En muy pocas ocasiones, y siempre por malas noticias, las ha abierto en sentido contrario: en 2015 cuando la guerra en Siria destruyó el banco genético de Alepo o cuando ese mismo año Nepal reclamó sus depósitos para recuperar cultivos nativos perdidos durante un importante terremoto. Dos ejemplos que explican y justifican la existencia del Banco Global.
Por qué conservar variedades de semillas es clave para la agricultura
Variedades que llegan de todas las partes del mundo y de un total de más de 130 instituciones depositantes: “Tenemos depósitos de los 10 grandes centros internacionales, con varios cientos de miles de muestras de semillas, de bancos genéticos nacionales y regionales de todo el planeta”.
“Realmente no hay especies raras en el interior de la bóveda”, comenta Åsmund. “No tenemos semillas raras, tenemos genotipos raros”, y pone como ejemplo las 200.000 muestras de trigo que almacenan y cubren toda la diversidad existente de trigo en el mundo, algo crucial para la producción.
Actualmente, la agricultura moderna está basada en el cultivo de muy pocas variedades de semillas, pero muy productivas. La rentabilidad se ha impuesto a la conservación de la biodiversidad. Pero, como recuerda Åsmund, esto puede tener consecuencias muy peligrosas. “Lo sucedido en Irlanda es un gran ejemplo. Muestra cómo el cultivo de una o dos variedades de patata es algo muy vulnerable. Si aparece una nueva enfermedad, todas las patatas se verán afectadas. Si cultivas diversas variedades, diversos genotipos, algunas probablemente resistirán a esa enfermedad”, explica en referencia a la gran hambruna que sufrió el país en 1945 y que desencadenó una crisis económica, cerca de un millón de muertes y una importante ola migratoria.
or qué la pérdida de biodiversidad amenaza la alimentación mundial
“El Banco Global de Semillas de Svalbard es un tesoro, es algo totalmente único y que tenemos que cuidar”, revela Lise Lykke Steffensen. Y sabe de lo que habla. Lise participó activamente en el movimiento de la cocina nórdica y ahora, desde la dirección de NordGen, continúa su lucha para visibilizar las graves consecuencias derivadas de la pérdida de cultivos. “El cambio climático es una realidad, lo ves al asomarte a la ventana, lo sientes en la temperatura, vemos que hay sequías, olas de calor, lluvias… La pérdida de biodiversidad no es tan evidente, pero es así”, explica.








