¿Qué es una sociedad mercantil? Tipos, características y cómo funcionan


Formalmente, es una entidad jurídica que se constituye mediante un contrato (conocido como escritura de constitución o estatutos sociales), explica Miguel Martínez, profesor de Derecho Mercantil de Comillas ICADE. A través de este documento, una o más personas (los socios) acuerdan unir sus aportaciones, ya sean monetarias, bienes, o incluso su trabajo y conocimientos.

Joan Riera, colaborador académico del Departamento de Dirección General y Estrategia de Esade, enfatiza que la elección de una sociedad mercantil va más allá de un mero trámite legal. El experto resalta que esta figura ofrece una perspectiva multifacética que impacta a la empresa desde diversos ángulos:

  • Mercantil. Funciona como el vehículo legal principal para operar en el mercado, ofreciendo mayor credibilidad y formalidad.
  • Fiscal. Permite que la actividad económica tribute en un régimen distinto al de las personas físicas, abriendo la puerta a una mejor planificación.
  • Legal. Proporciona acceso a mecanismos de defensa jurídica más robustos y facilita la formalización de contratos de mayor envergadura.
  • Empresarial. Mejora sustancialmente la credibilidad y la imagen de la empresa ante el mercado, facilitando el acceso a financiación y a grandes operaciones.

¿Cómo se clasifican las sociedades mercantiles?

La mayoría de las empresas se constituyen como sociedades de capital, un formato legal donde la responsabilidad de los socios se limita estrictamente a la inversión que aportan. Entre estas, las más comunes tanto en España como en los países de América Latina son:

  • Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL en España; SRL o Ltda en América Latina). Es el formato ideal para pequeñas y medianas empresas. La responsabilidad de los socios está limitada a su inversión, y el capital se divide en participaciones.
  • Sociedad Anónima (SA). Recomendada para grandes proyectos o empresas que buscan crecer rápidamente. Su capital se divide en acciones, facilitando la captación de inversión y futuras cotizaciones en bolsa.

Alfredo Abadía, director académico del Máster Universitario en Derecho Penal Económico de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), afirma que muchas empresas comienzan como una Sociedad Limitada (SL) y, a medida que crecen, pueden transformarse en una Sociedad Anónima (SA) para captar más capital e inversores. Este cambio depende de las necesidades y objetivas específicos de la empresa.

Llevar a cabo la transición de una SL a una SA implica una transformación jurídica que requiere cumplir ciertos requisitos. En España, en las Sociedades Anónimas Laborales, el capital será totalmente suscrito y desembolsado al menos en un 25% en el momento de la transformación, y la aprobación deberá realizarse en junta general. También será necesario inscribir el cambio en el Registro Mercantil y cumplir con las formalidades exigidas por la normativa vigente.

En México, para completar la constitución de una sociedad anónima, el capital mínimo tiene que ser de $50,000.00, se deberá otorgar una escritura pública ante notario e inscribir el cambio en el Registro Público de Comercio. En el caso de Perú, es necesario contar con un balance de transformación actualizado, convocar la junta general, y registrar el cambio en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (SUNARP). Además, en Perú dentro de las SA existen dos tipos: la Sociedad Anónima Abierta (SAA) y la Sociedad Anónima Cerrada (SAC). Esta última no puede cotizar en bolsa y está pensada para empresas con un número limitado de accionistas (máximo 20); en cambio, la SAA está diseñada para empresas con muchos accionistas y está sujeta a regulación de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV).

¿Cómo elegir la sociedad mercantil adecuada?

Optar por la figura societaria idónea depende fundamentalmente del tipo de negocio, su tamaño, las necesidades de capital y las expectativas de crecimiento, agrega Abadia. Lo recomendable es tener una hoja de ruta clara. “Antes de crearla, define claramente el objeto social con proyección a 5-10 años”, indica Riera.

Si la sociedad tiene varios cofundadores, un “pacto de socios” eficaz es fundamental. Este es un acuerdo privado que actúa como una guía interna vital para los fundadores de una empresa. Funciona como un manual de convivencia detallado. Mientras los estatutos de la empresa son las reglas oficiales y públicas que regulan la sociedad con el exterior, el pacto de socios se enfoca en cómo los cofundadores se relacionarán entre sí y cómo manejarán el negocio día a día y a futuro.



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