‘Hotspots’ de biodiversidad: los puntos clave para conservar la Tierra


¿Qué son los ‘hotspots’ y por qué son importantes?

Un ‘hotspot’ de biodiversidad es una zona terrestre que concentra una gran riqueza biológica, –especialmente un alto número de especies endémicas– y que al mismo tiempo se encuentra bajo una fuerte amenaza debido a la actividad humana. Aunque suelen ocupar superficies relativamente reducidas, estos territorios albergan una parte desproporcionadamente alta de la biodiversidad del planeta.

Origen del concepto: del trabajo de Norman Myers al reconocimiento internacional

El término ‘hotspot’ de biodiversidad no es nuevo, pero su concepción ha ido avanzando en las últimas décadas. Surge por primera vez en los años 80 gracias al trabajo de un reconocido ecólogo y profesor de la Universidad de Oxford, el doctor Norman Myers. Queda patente por primera vez en un artículo suyo para The Environmentalist, donde se establecían solo 10 ‘hotspots’, cifra que ha ido aumentando con los años.

El uso del concepto se amplió en el año 2000, con la publicación de otro artículo de Myers, ‘Biodiversity hotspots for conservation priorities’, en el reputado medio especializado Nature, así como con la creación del Fondo de Asociación para los Ecosistemas Críticos o CEPF (del inglés, ‘Critical Ecosystem Partnership Fund’), cuyo principal objetivo es afrontar el desafío global de proteger la biodiversidad terrestre y asegurar la pervivencia humana ante las amenazas potenciales.

La importancia de estos puntos calientes de biodiversidad radica en dos razones concretas, como recoge Conservation International:

  • El sustento de toda la vida en la Tierra se debe a la biodiversidad, donde los ‘hotspots’ destacan como refugios biológicos y evolutivos de características irrepetibles. 
  • Los lugares clasificados como puntos calientes corresponden a las áreas que más benefician a la humanidad a nivel de capital natural, no solo por contener los ecosistemas más ricos del planeta, sino porque albergan poblaciones vulnerables que dependen de la naturaleza para subsistir.

¿Cuáles son los criterios para identificar un ‘hotspot’ de biodiversidad y su grado de amenaza?

Los puntos críticos de biodiversidad todavía definen zonas con “una porción muy singular de la biodiversidad, pero con matices”, considera el doctor José F. González-Maya, biólogo egresado de la Universidad Latina de Costa Rica y actual profesor investigador del departamento de ciencias ambientales, División de Ciencias Biológicas y de la Salud, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma, de México.

Para ello, se mantienen los criterios relacionados con una acumulación importante de especies “muy irremplazables en términos de que albergan una cantidad de especies únicas, en este caso la mayoría endémicas”, cuya pérdida supondría eliminar “una parte de la historia natural y evolutiva que sólo ocurre en ese lugar”, señala.

Sin embargo, en la actualidad también se consideran zonas con un serio nivel de amenaza, “principalmente la pérdida de hábitat, pero aquí operan todas las amenazas de forma sinérgica, incluyendo la sobreexplotación, las especies invasoras, el cambio climático, entre otras”. Por último, adquiere una mayor relevancia “por los bienes y servicios que proveen a la humanidad”, es decir, el capital natural que producen, al tener un gran impacto en poblaciones y comunidades enteras.

Los criterios que establecen si una zona puede estar considerada punto caliente, tal y como recoge la CEPF y el CI, son solo dos, pero de estricto cumplimiento:

  • En primer lugar, contener un mínimo de 1.500 plantas vasculares endémicas, especies que solo se encuentren en dicha zona. Es decir, una acumulación importante de especies “muy irremplazables en términos de que albergan una cantidad de especies únicas, en este caso la mayoría endémicas”, cuya pérdida supondría eliminar “una parte de la historia natural y evolutiva que sólo ocurre en ese lugar”, señala.
  • En segundo lugar, haber perdido al menos un 70% de su vegetación nativa primaria, lo que los convierte en zonas gravemente amenazadas, con un alto potencial de extinción por no protegerse. En la actualidad también se consideran zonas con un serio nivel de amenaza, “principalmente la pérdida de hábitat, pero aquí operan todas las amenazas de forma sinérgica, incluyendo la sobreexplotación, las especies invasoras, el cambio climático, entre otras”. Por último, adquiere una mayor relevancia “por los bienes y servicios que proveen a la humanidad”, es decir, el capital natural que producen, al tener un gran impacto en poblaciones y comunidades enteras.



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