¿Qué es la economía verde? El modelo que impulsa el bienestar social
Este experto ejemplifica esta situación con el símil de la cuenta de resultados de una empresa. La contabilidad no recogerá si se ha contaminado más o menos ese año, salvo los costes en la gestión y transporte de residuos. “El reto –dice- está en que las empresas interioricen esas externalidades”. Es decir, que se responsabilicen de esos efectos que no forman parte de la actividad económica ‘per se’ internalizándolos.
No es obligatorio que las empresas adopten medidas basadas en una economía verde. Pero, como indica Sanabria, “desde un punto de vista egoísta” la industria va a tener que pensar que, si sigue sobreexplotando un recurso natural, como el agua potable, este podría desaparecer. “Afectas a todos los demás, pero también incluso a ti mismo, porque a lo mejor a corto plazo no, y te sale bien en tu cuenta de resultados, pero más adelante vas a tener problemas”, señala este experto. Y, algunas de esas consecuencias pueden ser: la desaparición del recurso, el aumento de precio o la dificultad a su acceso.
Retos y barreras para aplicar la economía verde en las empresas
A pesar de que adoptar una economía verde presenta beneficios para el ecosistema, la economía y, en general, la preservación del medioambiente, puede haber empresas que sean más o menos reticentes a la hora de implementar este tipo de acciones verdes.
En esos casos, Sanabria señala que hay diferentes maneras de contrarrestar las acciones sobre el medioambiente de esas industrias:
- Adoptando un régimen de sanciones. Debe suponer un coste económico que sea disuasorio. Esta sanción puede suponer un coste más alto que, por ejemplo, llevar los residuos que genera la actividad económica a procesar.
- Impuestos pigouvianos. Son aquellos creados para corregir externalidades negativas (daños a terceros, como la contaminación) al internalizar esos costos sociales en el precio del bien o servicio que los causa. Estas medidas buscan desincentivar la actividad perjudicial y recaudar fondos para compensar el daño, como los impuestos al carbono, tabaco o refrescos. Sanabria lo ejemplifica a través de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2).
- Acciones concretas en favor del medioambiente. Hacerlo como un activo de su compañía, aunque exista el riesgo del ‘greenwashing’ (ecoblanqueo, en español). Por ejemplo, una empresa que en el pasado ha hecho uso de los bosques para su actividad económica y ahora decide reforestarlos. “Eso pasa a formar parte del activo intangible de la imagen de la empresa. Y eso va a generar una mejor visión por parte de la clientela. O incluso puede tener una ventaja frente a la competencia porque ven a la empresa más responsable”, explica Sanabria.








