cómo protege la vida en la Tierra de la radiación
Qué es la capa de ozono y cómo actúa como escudo protector
“Lo que se conoce como capa de ozono es una región atmosférica situada en la estratosfera, entre los 15 y los 50 kilómetros de altitud, donde la concentración de ese gas es relativamente elevada”, añade José Miguel Viñas. “Esta región actúa como un escudo protector de la peligrosa radiación ultravioleta de tipo C y de la mayor parte de la de tipo B, dejando atravesar únicamente la de tipo A, que es la menos energética de las tres”.
La radiación ultravioleta, la razón principal por la que nos echamos protector solar, tiene la capacidad de dañar las células vivas y su material genético. Cuanto más corta es su longitud de onda, mayor es esta capacidad de daño, tal como señala la Organización Mundial de la Salud. Así, la de tipo C es la más dañina. Si llegase a la superficie, la Tierra no sería el planeta que es. Pero, gracias a la capa de ozono, esta radiación se frena en la estratosfera.
El agujero de la capa de ozono: causas, consecuencias y recuperación
El ozono, como gas, fue descubierto en el siglo XIX, pero pasarían casi 100 años hasta que dos físicos franceses, Charles Fabry y Henri Buisson, señalasen la existencia de la capa de ozono. Gordon Dobson, un meteorólogo y físico inglés, acabaría de definir sus propiedades en detalle para mediados del siglo XX. Desde entonces, la concentración de ozono en la atmósfera se mide en unidades Dobson.
No pasaría mucho tiempo hasta que varios grupos de científicos se dieran cuenta de que el número de unidades Dobson era cada vez más bajo. Algo estaba dañando uno de los escudos naturales de la Tierra. El adelgazamiento de la capa de ozono era particularmente acusado sobre la Antártida. El fenómeno, descrito en los años 80 del siglo pasado, pasó a definirse como el agujero de la capa de ozono, aunque no se trata de un agujero literal.
“Durante el invierno austral, sobre la Antártida se forma un vórtice polar (ciclón) que confina el aire extremadamente frío de la región, lo que favorece la formación de las llamadas nubes estratosféricas polares formadas por cristales de hielo. Dichos cristales actúan como soporte para que determinados compuestos que hay en la atmósfera liberen cloro muy reactivo”, explica José Miguel Viñas. “Cuando, en la primavera austral, comienza a incidir radiación solar tras la larga noche polar, las reacciones fotoquímicas en las que interviene el cloro dan como resultado una destrucción masiva de ozono”.








