¿Sabes qué es el residuo cero o ‘zero waste’?


El problema es que, a pesar de estas iniciativas, los residuos aumentan a un ritmo preocupante. Según el Banco Mundial, si no se promueve con éxito una política global de residuo cero, se prevé que la generación de residuos aumente a 3860 millones de toneladas para 2050, un incremento del 50 % en menos de tres décadas.

¿Qué medidas impulsan el modelo de residuo cero?

Una de las iniciativas para evitar el incremento de reiduos es el cobro de las bolsas de plástico en tiendas y supermercados para reducir su uso. Se trata de uno de los objetos que más contaminan los océanos, junto con colillas de cigarrillos, envoltorios de comida o botellas plásticas, según Ocean Conservancy.

La Unión Europea y España ya han legislado con ese objetivo. La Directiva (UE) 2019/904 prohíbe la introducción en el mercado de determinados productos de plástico de un solo uso, entre ellos cubiertos, platos, pajitas, agitadores de bebidas, bastoncillos de algodón y algunos recipientes y vasos de poliestireno expandido, además de los productos fabricados con plástico oxodegradable.

España incorporó estas restricciones mediante la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Esta norma no prohíbe de manera general todos los vasos y recipientes alimentarios de plástico: para los que no están incluidos en la prohibición establece objetivos de reducción del consumo del 50 % en 2026 y del 70 % en 2030 respecto a 2022, y obliga desde el 1 de enero de 2023 a cobrar al consumidor un precio separado por cada unidad.

¿Qué puede hacer cualquier persona para aplicar el residuo cero en su vida diaria?

Adoptar el modelo de residuo cero no implica eliminar por completo los residuos de un día para otro, sino incorporar hábitos que ayuden a prevenir su generación y aprovechar mejor los recursos.

Algunas acciones sencillas para empezar son:

  • Rechazar los productos de un solo uso y los artículos que no sean necesarios.
  • Reducir las compras impulsivas y optar por productos duraderos y con menos envases.
  • Reutilizar bolsas, botellas, recipientes y otros objetos tantas veces como sea posible, así como dar una segunda vida a prendas o muebles.
  • Reparar los productos antes de sustituirlos por otros nuevos, siempre que sea viable.
  • Reciclar correctamente los residuos que no puedan evitarse, separándolos según el sistema de recogida de cada municipio.
  • Compostar los residuos orgánicos, cuando exista la posibilidad de hacerlo en casa o mediante los sistemas habilitados por la administración local.



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