Tarjeta de crédito: qué es, cómo usarla y qué tipos existen


Tipo de tarjeta Características Uso principal
Tarjeta de crédito Permite financiar compras con dinero prestado por la entidad financiera y devolverlo posteriormente, con o sin intereses. Pagos aplazados, compras online y financiación.
Tarjeta de débito El dinero se descuenta directamente de la cuenta bancaria del titular en el momento del pago. Pagos cotidianos y retirada de efectivo.
Tarjeta prepago Funciona con saldo previamente recargado. No está vinculada directamente a una cuenta bancaria. Control del gasto y compras seguras.
Tarjeta virtual No tiene formato físico y se utiliza a través de dispositivos digitales para pagos online o móviles. Compras por internet y pagos digitales.

Qué tener en cuenta al contratar y usar una tarjeta de crédito

Al solicitar una tarjeta de crédito en la entidad bancaria se recibe lo que popularmente se conoce como “dinero de plástico”, pero también se adquiere un contrato con la entidad bancaria. Hay una serie de conceptos que se tienen que tener en cuenta al utilizar una tarjeta de crédito. Son los siguientes:

  • Cuotas. Es el valor establecido a pagar. Este valor puede pagarse en una sola cuota o en varias. Si se eligen varios pagos, traen asumidos una tasa de interés. En algunos países de América Latina se puede establecer las cuotas en el momento de realizar el pago con tarjeta de crédito, marcando el número deseado en el mismo datáfono.
  • Intereses. Es el valor adicional que el banco cobra por realizar el préstamo. Si el crédito se devuelve en un solo pago y en la fecha pactada con la entidad, no hay intereses. Si el pago se devuelve en más de una cuota, se establece una tasa de interés a abonar en cada cuota.
  • Límite de crédito o cupo. Es el límite máximo de crédito de dinero que se puede gastar con la tarjeta de crédito. Este límite se fija a partir de la capacidad de pago del cliente.
  • Saldo. Es el dinero del crédito que se dispone y aún no se ha gastado. Este saldo se renueva después de abonar el pago para disponer de nuevo crédito en la tarjeta.
  • Comisiones. Son cobros adicionales que el banco o entidad financiera puede cobrar por contratar una tarjeta de crédito o por usarla. Por ejemplo, puede cobrarse una comisión al usar la tarjeta de crédito en un cajero de otra entidad bancaria.
  • Fecha de facturación. Es la fecha en la que la entidad vinculada a la tarjeta de crédito realiza el cobro de la cuota.
  • Extracto de la tarjeta de crédito. Es el resumen detallado de los movimientos que ha tenido la tarjeta de crédito durante un periodo. En el extracto pueden verse las transacciones, el valor que se debe pagar e incluso la tasa de interés que se aplica a las cuotas. También un avance del valor a pagar de la siguiente cuota. Este tipo de información puede consultarse en la app o en la web del banco.
  • Seguridad avanzada. Algunas tarjetas de crédito permiten el uso de CVV dinámico —código de seguridad que cambia automáticamente— para compras online, lo que reduce el riesgo de fraude. Un claro ejemplo es la tarjeta Aqua de BBVA, que lleva esta protección un paso más allá: su soporte físico no tiene números impresos (ni PAN ni fecha de caducidad), haciendo imposible que alguien la use en internet en caso de pérdida o robo. A la hora de pagar en un comercio electrónico, el usuario solo tiene que entrar en la ‘app’ del banco para generar un CVV dinámico válido durante cinco minutos. Este sistema aporta una gran tranquilidad, ya que, si la web sufriera una brecha de seguridad en el futuro, ese código ya habría caducado, manteniendo tu dinero totalmente protegido.

También es importante vigilar el nivel de endeudamiento: según recientes informes financieros (como el análisis de la Fundación de las Cajas de Ahorros, FUNCAS, publicado a mediados de 2025), el saldo vivo del crédito ‘revolving’ en España se mantiene en torno a los 10.000 millones de euros, una cifra estable pero que muestra la necesidad de usar este medio de pago de forma responsable.

Por supuesto, si surge cualquier duda sobre el uso de la tarjeta de crédito, las cuotas a abonar o algún tipo de comisión que se ha cobrado es recomendable ponerse en contacto con la entidad bancaria emisora.

Gestión y control autónomo desde la app

Otro de los aspectos clave para la tranquilidad financiera es el control directo. En lugar de acudir a una oficina o llamar por teléfono ante cualquier duda, la app de BBVA está diseñada para ofrecer al cliente autonomía total paso a paso: al entrar en la aplicación y seleccionar tu tarjeta, puedes consultar tu saldo disponible en tiempo real o revisar el extracto mensual. Además, si este mes has tenido un gasto imprevisto, pulsando en ‘Mostrar’ (u ‘Operaciones’ desde la web), puedes elegir la opción “Cambiar forma de pago o fraccionar pago” en apenas unos segundos.



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